domingo, 5 de diciembre de 2010

Olimpia

OLIMPIA
 Rubenia y Olimpia.(1916)
Pastorela, en cuarto actos, del Pbro.
Doctor José Trinidad Reyes
Comparada con el original en borrador, de letra del Padre Reyes, que paraba en poder de la señorita Concepción Vega, por el Dr, Rómulo E. Durón.
PERSONAJES
La pastora Olimpia, La pastora Zefalia
La pastora Serafila , La pastora Débora
La pastora Isbela, El pastor Nicodemo
La pastora Rutilia, El pastor Absalón
ACTO PRIMERO
El escenario representará un bosque: en el centro un árbol.
ESCENA I
NICODEMO Y ABSALON, A LA SOMBRA DEL ARBOL: SEFALIA APROXIMANDOSE A ELLOS CON UN CESTO QUE CONTIENE LAS VIANDAS QUE IRA SACANDO SEGÚN LO INDICA EL DIALOGO.
Nicodemo Mucho has tardado en esta vez, Zefalia,
Cuando el trabajo ha sido tan intenso;
No has hecho maldecir hoy el ganado
Votar y renegar más que un arriero.
Absalón Ciertamente, Zefalia, que así ha sido;
Nunca he visto tan brava a Nicodemo,
Porque parece que el infierno todo
Se metió entre las cabras y carneros:
Unas se desperdigan, otras corren
Entre los enmaraños de estos cerros,
Dejando en los espinos los vellones,
Y enredándose algunas por los cuernos,
Como el que a Isaac libró cuando su padre
Le iba a sacrificar sobre unos leños.
Nicodemo Y no es eso lo peor, sino que un lobo,
Tamaño como un león, y muy hambriento,
Más porfiado y tenaz que un estudiantes,
Nos puso en gran conflicto los corderos;
Dos de ellos les arrancamos de las garras,
Gracias a ser valientes nuestros perros,
Y después de correr y gritar tanto
Estamos de hambre y de cansancio muertos.
Zefalia Teneis mucha razón: mas ya el ganado
Pace en el llano, sosegado y quieto;
Y vosotros estais ya descansando
Sobre la verde grama; y el almuerzo
Viene a hacer que olvidéis esas fatigas,
Aunque hubieran durado por más tiempo.
Absalón Dices muy bien, Zefalia; ¿Y qué trajiistes?
¿llenastes bien de provisión el cesto?
Zefalia No quedareis con hambre, aunque ayunando
Os hubierais pasado el año entero.
Nicodemo Eso Absalón, me alegra, y de ese modo
Cualquiera puede trabajar contento;
Pero mucho trabajo y pan escaso,
¿habrá a quien acomode? No lo creo.
¿Por qué no paran criados o sirvientes
En las casas de muchos opulentes?
Porque allí se revientan trabajando,
Se dejan pocas horas para el sueño,
Y la pitanza va tan limitada
Que pone flaco al más robusto cuerpo.
Zefalia Pues vossotrso,pastores, en mi casa
Teneis con abundancia el alimento,
Dormis desde que brillan las estrellas,
Os divertís, si os place en cualquier tiempo,
Tocais vuestra zampoña o vuestra flauta,
Sin que ninguno os mande hacer silencio;
Y todas vuestras faenas se reducen
A ordenar el ganado, hace el queso,
Conducir los rebaños a los pastos
Y poner gran cuidado en defenderlos;
Y otras cosas así, que son tan suaves
Que os sirven muchas veces de recreo.
Absalón Cuanto dices es cierto, y por lo mismo,
Aun cuando no mediara el parentesco,
Contigo estoy contento y pienso estarlo
Hasta ser conducido sin engaño,
Que de este modo piensa Nicodemo;
Pero vamos comiendo que ya es tarde,
Y ya el rebaño puede andar disperso.
Nicodemo Y no es eso lo peor sino que el hambre
Me está haciendo sentir todo su efecto,
Siéntate aquí, Zefalia, y ve sacando
Lo que para este mal es el remedio,
Y almuerza tú también, que ya es la hora
En que sueles tomar el alimento.
Zefalia (sentándose) Asi pensaba hacerlo, pues me agrada
Comer con mis alegres compañeros;
Y no diras que os menguo las raciones.
Pues las traje dobladas al intento.
(Isbela canta a lo lejos: )
Laboriosa es la vida
De los pastores,
Que tras de las ovejas
Saltan y correan:
Mas la prefiero
A la altivas reinas
Que empuñan cetro.
Nicomedo Mas allá oigo una voz y es la de Isbela
Que andará sin comer, pues un carnero
Supe que se le huyo de la manada,
Y a buscarlo salió con el lucero:
Si os parece esperemos que aqui llegue
Y en la mesa un asiento le daremos.
Absalón ¡Basta que tú lo quieras! Así sea:
Que la barriga aguante otros momentos.
Nicodemo Pero mientras que llega bueno fuese
Echar un trago y calentar el pecho.
Absalón Ese es un gran recurso, amigo mío,
Que no me habia ocurrido al pensamiento;
Venga la bota, que también el vino
Matar el hambre sabe muy a tiempo.
(Isbela adentro canta: )
Laboriosa en la vida
De los pastores.
Que tras de las ovejas
Saltan y corren;
Mas la prefiero
A la de altivas reinas
Que empuñan cetro.
Nicodemo  Vaya este trago por la simple Isbela
Que le gusta correr tras los carneros.
Absalón El hambre la hace cantar como a las aves;
Tal vez no atienda a lo que expresa el verso.
Zefalia  Te engañas, Absalón; Y acaso ignoras
Que Isbela es una moza de talento?
Entiende bien lo que habla, y aunque vive
Metida entre las cabras y becerros,
Sabe mucho de historia, lee y escribe
Que a todo le enseñaron sus abuelos.
Si  le hablas de la Biblia, te sorpende,
Pues la sabe mejor que un fariseo.
Absalón Siendo esto asi merece tener parte
Y aun mejor lugar en el almuerzo;
Y si marido quiere, yo aseguro
Que lo tendrá excelente en Nicodemo,
Y harán buena pareja, pues es mozo
Que nadie le va en zaga en ese muy leído.
Nicodemo Aunque supiera tanto, como dices,
Ni ella querra casarse ni yo quiero;
Contento vivo, solo y descuidado,
Sin que el sueño me quiten los chicuelos;
No he de ser solterón porque conoces
Que ningun hombre honrado debe serlo;
Pero doblese esta hoja, que ya Isbela
Esta para llegar, y ha de haber tiempo
Para que hablemos de esto, pues es cosa
Que merece atención el casamiento.
Zefalia ¡Y bien que lo merece! Pues si es fuerza
Que se cumpla de Dios el mandamiento
Pues no piensan asi las de tu sexo;
“Venga el marido” –dicen- “que si es malo
Asi que convendrá; ye el se hara bueno”
Mas va a llegar Isbela; ya muy cerca
Se oyen de sus canciones los acentos.
ESCENA II
LOS DICHOS,ISBELA ACERCANDOSE AL FORO: CANTA:
Después de sus trabajos
 el pastor deja,
al reposo del sueño
feliz se entrega,
que en las sorbebias cortes
los pechos turban.
Absalón Y es cierto que la voz de esa muchacha
Me agrada como el canto de un jilguero.
Isbela (entrando) ¡Oh,mi amiga Zefalia! Felizmente
Te encuentro  aquí con estos compañeros;
Y ya lo presumía, pues he visto
Tus lucidos rebaños que paciendo
Están allí en el llano todos juntos,
Teniendo en centinela vuestros perros;
Y descansar deseaba entre vosotros,
Pues hoy más he andado que un correo.
Zefalia  Y yo advertí también que tú llegabas,
Al escuchar tu canto, allá de lejos,
Porque tuve noticia que saliste
Desde el amanecer tras un carnero
Y siendo ya tan tarde, bien supongo
Que tu cansancio debe ser extremo.
Siéntate, pues, Isbela, que es preciso
Que antes de continuar tomes aliento.
Nicodemo Se bien llegada, Isbela; gran fortuna
Para nosotros es que nos juntemos:
Después de trabajar y fatigarnos,
En conversar se encuentra algun recreo.
Absalón Ibamos a comer; más dispusimos
Esperar tu llegada, porque creemos
Que andaras en ayunas.
Isbela No te engañas.
Pues no traté ni de encender el fuego;
Solo pensaba hallar la res perdida,
Sin acordarme mas del alimento,
Pues perder un tesoro de gran precio.
Nicodemo Eso es así, más si la esposa fueras,
La cuñada o la suegra, cuando menos,
De cualquier mandarín o traficante,
Aunque perdiéramos el rebaño entero,
Por nada madrugaras ni corrieras,
Pues sacaras tus pérdidas del pueblo.
Absalón De eso no hay duda; pero ya es forzoso
Cortar discursos, y que tome asiento
La nueva compañera, pues no es justo
Tenerla entretenida tanto tiempo;
Siéntate tú, Zefalia, y que ella elija
El lugar que le agrade.
Isbela Desde luego,
Aquí junto a mi amiga me coloco,
Adviertiendole que no uso cumplimientos.
Nicodemo Eso es mejor que tantas musarañas,
Tantos melindres, tantos embelecos
Que usan en las ciudades las muchachas,
Queriendo que las rueguen los mancebos.
Manos a la obra, pues, y doy principio
Brindando a Isbela este pernil de puerco.
Zefalia Y para acompañarlo cual se debe,
Pongo junto a su plato pan muy fresco.

falten,
                               Sin tomar empeño alguno
                               Porque allí escuelas se instalen,
                               Donde se enseñe a los niños
                               El a,b,c, ciencias y artes.
Zafalia                 dejemos las digresiones,
                               Y sigamos nuestro baile;
                               Nicodemo tocará
                               La flauta o lo que le agrade,
                               O la pastora que quiera
                               Y qué Serafila dance.
Nicodemo          toma el instrumento Isbela,
                               Que voy en un instante
                               A ver que se ha hecho Absalón,
                               Que para que llegue es tarde.
Isbela                   Dile que ya está la cena,
                              











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